Preferimos resolver las dudas por teléfono, porque cada piscina tiene su propia instalación y una llamada aclara más que varios correos. Si necesitas una visita de valoración o una urgencia con la depuradora, este es el camino directo.
Para incidencias en comunidades de propietarios, intentamos responder el mismo día laborable. Las consultas sobre análisis de agua o mantenimiento periódico suelen tener respuesta en menos de 24 horas.
La vía más rápida para urgencias con bombas, fugas o filtros. Atendemos de lunes a viernes en horario de mañana y tarde.
977 492138Respuesta inmediata en horario de oficina.
Para enviar fotos del estado del vaso, del cuarto de bombas o del panel de control. Adjunta lo que veas y te orientamos mejor.
info@americapools.comRespuesta en menos de 24 horas laborables.
Si prefieres que veamos la instalación en persona, concierta una visita sin compromiso. Revisamos el estado del equipo de filtración, el nivel del agua y el punto químico actual, y te dejamos un informe claro con lo que conviene hacer y en qué orden.
Trabajamos en zonas residenciales y comunidades de propietarios. Para piscinas desatendidas durante el invierno, la valoración previa evita sorpresas con la puesta a punto.
Antes de empezar a trabajar con una comunidad o un particular, suelen aparecer las mismas dudas. Aquí respondemos las más habituales con criterios prácticos, sin tecnicismos innecesarios.
Depende del uso y del sistema de depuración. Para una comunidad con temporada de baño completa, lo habitual es una visita semanal durante los meses de verano y un control quincenal en primavera y otoño. En invierno, si la piscina se mantiene con agua, basta con una revisión mensual para evitar sorpresas en la apertura. En la primera visita valoramos el estado del vaso y de los equipos, y ajustamos la frecuencia a lo que realmente necesita tu instalación.
Medimos el nivel de cloro libre y combinado, el pH, la alcalinidad y la dureza cálcica. Con esos datos ajustamos los productos para que el agua sea segura para el baño y no agresiva con el revestimiento ni con los equipos. También revisamos la transparencia y, si hace falta, aplicamos un tratamiento de choque. El objetivo es que el agua esté equilibrada, no solo que tenga un aspecto limpio en superficie.
Hay varias señales: el agua se enturbia poco después de un lavado, la presión del manómetro sube más rápido de lo normal o el caudal de retorno baja de forma notable. La arena suele durar entre cinco y siete años, pero depende de la carga de trabajo del filtro y de la calidad del agua de llenado. Si tienes dudas, en una revisión comprobamos el estado del lecho filtrante y te decimos si basta con un lavado químico o si conviene sustituirla.
Sí, es una de las situaciones más habituales. Cuando una piscina pasa meses sin mantenimiento, el agua puede ponerse verde o turbia y los equipos pueden tener obstrucciones. En la puesta a punto hacemos una limpieza profunda del vaso, revisamos la bomba y el prefiltro, comprobamos el estado de las juntas y ponemos en marcha el sistema de filtración. Después equilibramos el agua con los productos necesarios. Es un proceso que requiere paciencia, pero con una buena limpieza inicial la piscina queda en condiciones de uso en pocos días.
La reparación puntual resuelve un problema concreto: una fuga, una bomba que no arranca o un revestimiento dañado. El contrato de mantenimiento es una visita programada en la que prevenimos esos fallos antes de que ocurran. Para comunidades y hoteles rurales, el mantenimiento periódico suele salir más rentable porque evita paradas de la piscina en plena temporada y alarga la vida de los equipos. Si prefieres empezar con una valoración puntual, también podemos hacerlo y después decides si te interesa un plan fijo.
Normalmente el administrador de la finca o el presidente de la comunidad nos da acceso a la sala de máquinas y nos indica las horas en las que podemos trabajar sin molestar a los vecinos. Nosotros dejamos un parte de visita con las tareas realizadas, las lecturas del agua y cualquier incidencia que requiera una decisión. Así la comunidad tiene un registro claro de lo que se hace cada semana y de las recomendaciones que proponemos. Si quieres conocer más detalles sobre cómo coordinamos las visitas, puedes consultar nuestra página de condiciones del servicio.
Cuando delegas el mantenimiento de la piscina, lo que esperas es tranquilidad. Por eso trabajamos con una sistemática clara: cada visita deja el agua en equilibrio, los equipos revisados y las incidencias anotadas para que sepas siempre en qué punto está tu instalación.
Cada semana o cada quince días, según la época del año y el uso de la piscina. La frecuencia se ajusta a tu comunidad o vivienda, y siempre avisamos con antelación del día de paso para que no haya sorpresas.
Medimos pH, cloro libre y alcalinidad, y ajustamos los niveles con los productos adecuados. Si la piscina tiene cloración salina, revisamos también el funcionamiento del electrolizador y la concentración de sal.
Comprobamos presiones, estado de la arena y posibles fugas en el circuito. Detectar a tiempo una obstrucción o un desgaste evita reparaciones mayores y mantiene el consumo eléctrico contenido.
Cepillado de paredes, aspiración de fondo y vaciado de cestillos. La línea de agua se mantiene libre de manchas de grasa y restos de crema solar, que son los que más ensucian en verano.
Dejamos por escrito qué se ha hecho, qué valores tenía el agua y si hay alguna recomendación pendiente. Así el presidente de la comunidad o el propietario sabe exactamente qué se ha trabajado.
Si surge un problema entre visitas, atendemos la incidencia con prioridad. Desde una fuga en la bomba hasta un filtro que no recupera presión, nos encargamos de diagnosticar y proponer la solución antes de actuar.
Cada comunidad o propietario llega con una situación distinta: una piscina que lleva meses cerrada, un filtro que ya no rinde o un vaso con fugas que encarece la factura del agua. Por eso nuestro servicio se organiza en fases claras, con fechas orientativas y sin pasos intermedios que se queden en el aire.
Semana 1
Acudimos al lugar, revisamos el estado del vaso, la sala de máquinas y el cuadro eléctrico. Tomamos nota de las dimensiones, el tipo de revestimiento y el equipo de filtración instalado. Con eso preparamos un informe claro con las tareas necesarias y su frecuencia recomendada.
Semana 1-2
Si la piscina viene de un periodo de inactividad, realizamos una limpieza profunda del vaso, revisamos el nivel de agua y comprobamos que la bomba y el filtro responden correctamente. Ajustamos el pH y la desinfección para dejar el agua en un punto de partida estable.
Primer mes
Durante las primeras semanas vigilamos de cerca la evolución del agua: consumo de cloro, transparencia y posibles depósitos en las paredes. También observamos el comportamiento del filtro de arena y del sistema de cloración salina para ajustar los tiempos de filtración a las horas de sol y al uso real de la piscina.
Mensual
Establecemos un calendario fijo de visitas, normalmente cada dos o cuatro semanas según el tipo de piscina y la época del año. En cada visita registramos los parámetros del agua, limpiamos skimmers y cestillos, y revisamos visualmente el estado de juntas, conexiones y la presión del filtro. Cualquier anomalía la comunicamos antes de que derive en una avería mayor.
Trimestral
Cada tres meses hacemos una revisión más profunda de la bomba, el prefiltro y el filtro de arena. Comprobamos el estado de las juntas tóricas, la estanqueidad de las conexiones y el correcto funcionamiento del manómetro. En piscinas con cloración salina, revisamos la célula electrolítica y retiramos acumulaciones de cal si es necesario.
Anual
Al final de la temporada de baño realizamos una última puesta a punto: vaciado parcial si es necesario, limpieza profunda, tratamiento de choque y protección del equipo frente a las heladas. Dejamos la piscina lista para pasar el invierno sin sustos y con una apertura más sencilla en primavera.