No improvisamos sobre la marcha. Cada visita sigue un orden pensado para que el agua esté lista cuando toca y los equipos aguanten el ritmo de uso. Esta es la secuencia que aplicamos en comunidades y viviendas particulares.
Primera visita
Revisamos el estado del vaso, la sala de máquinas y el cuadro eléctrico. Tomamos nota de la antigüedad de los equipos y de los hábitos de uso de la comunidad para proponer un plan realista.
Acuerdo inicial
Fijamos la frecuencia de las visitas según el uso de la piscina y el tipo de depuración. Te dejamos por escrito qué incluye cada servicio y qué quedaría fuera del contrato, sin letra pequeña.
Cada semana o cada quince días
Limpieza de superficie, cepillado de paredes y fondo, vaciado de cestillos y revisión de la presión del filtro. Ajustamos el nivel de desinfectante y dejamos el agua equilibrada antes de irnos.
Control periódico
Medimos pH, cloro libre, alcalinidad y estabilizante. Si la piscina usa electrólisis salina, comprobamos también la conductividad y el estado de la célula para evitar sorpresas en plena ola de calor.
Cuando algo falla
Si detectamos una fuga, un ruido raro en la bomba o una pérdida de presión en el filtro, te avisamos con una explicación clara del problema y del presupuesto antes de tocar nada.
Cierre de temporada
Bajamos el nivel del agua, protegemos los equipos y dejamos la piscina lista para aguantar el invierno. En primavera volvemos para abrirla con el agua limpia y sin demoras.
Cada servicio sigue un orden claro para que sepas qué ocurre en cada momento. Sin prisas, sin pasos ocultos y con una comunicación directa desde el primer contacto.
Nos cuentas la situación de tu piscina o comunidad y concertamos una visita de valoración. Revisamos el vaso, la sala de máquinas y el estado general de los equipos.
Te explicamos qué necesita tu instalación: mantenimiento periódico, reparación puntual o puesta a punto. Recibes una propuesta clara, sin compromiso y adaptada a tu caso.
Acordamos fechas y frecuencia según la temporada y el uso. Para comunidades coordinamos el acceso con el presidente o el administrador para no interrumpir la rutina de los vecinos.
Realizamos el mantenimiento o la reparación: análisis químico, limpieza de vaso, revisión de bombas y filtros de arena, o el trabajo de reparación que hayas contratado.
Al terminar, te dejamos un resumen del estado del agua y de los equipos. Si detectamos algo que conviene vigilar, te lo indicamos con antelación para evitar sustos.
Con el mantenimiento periódico, cada visita deja la piscina lista para usar y registramos la evolución del agua. Así ajustamos el tratamiento según la climatología y el uso real.
¿Tienes una piscina que lleva tiempo sin mantenimiento o quieres cambiar de servicio? Te contamos qué revisamos en la primera visita.
Ver guía de puesta a punto